4/13/2005

El Resto de la población

El Resto de la población


Lo constituían campesinos con pequeñas propiedades agrícolas, censatarios de tierras ajenas, arrendatarios y asalariados con graves dificultades para lograr niveles aceptables de subsistencia. Apenas conocemos su evolución a lo largo de los siglos XIV y XV, cuando las grandes superficies de tierras comunales les permitieron mantener la unidad familiar con la explotación de algunas fuentes de riqueza de la comunidad; pequeños hatos de ganado alimentado en los pastos comunales, algunas superficies agrícolas rotuladas con licencia del concejo, la instalación de colmenas en los montes del término, la leña, la caza, la pesca sirvieron de base económica a la mayoría de familias campesinas de la villa. Cuando todo ello no bastó, la emigración a territorios de la frontera granadina fue la oportunidad soñada para lograr un pequeño conjunto de propiedades agrícolas que sustentaran a la familia.

Su situación económica fue deteriorándose desde las últimas décadas del siglo XV, sobre todo cuando la conquista de Granada puso fin al sueño migratorio y cuando el grupo social dirigente empezó a limitar la utilización compartida y solidaria de las tierras comunales. El empobrecimiento de la villa se documenta desde 1480, con detalles significativos de la difícil situación económica por la que empezaron a atravesar numerosas familias. Aquel año, diez vecinos tuvieron que pagar diversas penas judiciales con jornales en la obra de una torre que pretendía construir el comendador; y desde 1494 son continuas las referencias realizadas por los visitadores sobre la pobreza y fatiga de la villa. En el origen de todo ello se sitúa el progresivo aumento de la presión fiscal sobre la población en forma de repartimientos concejiles cada vez más numerosos ante la escasez de propios concejiles. Así, la construcción de la iglesia, las reparaciones de la muralla, los reparos del molino del concejo, de algunos puentes y el mantenimiento de algunos pleitos sobre los mojones del término se convertían en gastos excesivos para el concejo y en imposiciones al vecindario,