1/13/2005

Ampliación y reconstrucción del templo

Ampliación y reconstrucción del templo

El principal gasto de la parroquia en los años de transición del siglo
XV al XVI estuvo originado por las obras de ampliación y reconstrucción del templo. Es un espacio compuesto por dos naves sobre pilares y arcos de cantería, que asistirá a un progresivo aumento del número de capillas que modificaron su distribución interior.
Ya en 1494 se consideró necesario ampliar la iglesia hacia la muralla
de la villa, por ser insuficiente para acoger a todos los fieles, pero
las obras no se realizarían hasta los primeros años del siglo XVI
cuando se rehizo la capilla principal y se construyeron dos tribunas de madera, una para los rezos diarios y otra para el órgano, documentado desde 1507.

También desde entonces surgieron nuevos espacios colaterales dedicados
al culto. Si en 1480 sólo existía un altar mayor con las imágenes pintadas de los titulares de la parroquia, en 1494 ya presenta otros centros secundarios de culto a ambos lados del altar mayor, que se convirtieron en capillas durante la primera década del siglo XVI. La principal de ellas fue la de la capilla de Nuestra Señora, situada a la derecha del altar mayor; en 1494 no era más que un altar con una
imagen, trasformada en capilla al iniciarse el siglo XVI. Construida de cantería por el Concejo de la villa, esta capilla de Nuestra Señora se convirtió en un potente lugar de culto local, hasta el punto de mantener mayordomo y contabilidad distintas a la parroquia. También el altar dedicado a San Antón y San Francisco fue transformado en capilla hacia 1511, cuando se ordena al Concejo que termine de cubrirla y tejarla.

La parroquia monopolizó el culto de la villa durante toda la etapa bajo medieval, siendo el único centro religioso existente en el interior del núcleo urbano. Sin embargo, en la década de 1490 comenzaron a surgir otros espacios de culto construidos fuera de la villa y convertidos en lugares protectores de la comunidad frente a las enfermedades y epidemias que la asolaban periódicamente. En 1494 se documentan dos ermitas, dedicadas a San Sebastián y San Cristóbal, recién construidas y sustentadas con las limosnas de los fieles. La ermita de San Sebastián estaba situada muy próxima a la villa y quedó incorporada al núcleo urbano cuando se desarrolló el arrabal, desde la década de 1510. Por su parte, la ermita de San Cristóbal se localizaba, en un alto fuera de la villa y estaba acabándose de construir en 1515.
Hasta 1535 no se documenta una nueva ermita a extramuros, la de Nuestra Señora de Belén.

Cañero