12/05/2004

Una mala racha en el S. XV

Los problemas estaban latentes durante este siglo. Las fronteras junto con las guerrillas causaban muchas bajas disminuyendo la población y por si era poco, el levantamiento de Alfonso Fajardo, comendador de Socovos, contra el rey de Castilla ocasionaba numerosas muertes debido a los enfrentamientos.

Tal era la inestabilidad política de la zona que la población de Liétor se vio crecida por la inmigración de estas gentes a la villa. Ya en 1468 se recogen los primeros datos demográficos con una población aproximada de unos 100 vecinos en el territorio, siendo la villa más poblada de la encomienda.
Esto demuestra que Liétor era una villa tranquila donde se pretendía vivir la vida.

Toda esta bonanza poblacional se fue complicando por diversas causas, entre las que destacan las políticas, sociales y sanitarias.
En 1454, Letur ya había sido repoblada por cristianos, muchos de ellos procedentes de Liétor, Yeste y otros pueblos. La inestabilidad que propiciaba la familia de Fajardo, que convirtió a la encomienda en un foco rebelde frente a la Corona; la villa de Liétor se mantuvo en el campo monárquico durante algunos periodos.

Cuadro demográfico (población dentro de la fortaleza)

Año Liétor Letur Socovos Férez
1468 250 70 12 30
1498 160 72 27 23
1503 139 80 18 25
1507 180 82 25 32
1511 180 - - -
1515 210 - - -
1525 250 150 40 40
1530 308 169 62 61


La cifra de 250 vecinos dentro de la muralla, representaba un exceso de población para el espacio habitable.
El descenso de habitantes fue brusco desde la década de 1470 a 1500 motivado por dos factores esenciales: las epidemias de peste y la corriente migratoria a las villas de la frontera, recientemente conquistadas. La conquista de Huéscar en 1488 y la repoblación de Baza en 1490 desencadenaron una mayor emigración hacia Granada. También la repoblación de la vecina Férez en 1488.

Las epidemias de peste traumatizaron bastante. En junio de 1494 el concejo de Orihuela recordaba que una epidemia de peste se extendía por Hellín y Tabarra. Esto propició varios años de hambre y de malas cosechas, afectando brutalmente a la población.
Lo que sustentó a la villa fue la ganadería, junto con el comercio lanero. Los vecinos que se mantuvieron en la villa mantuvieron una economía escasa pero floreciendo la industria textil, llegando a superar la de Alcaraz. Con ella se consiguió estabilizar a la población en la década de 1520.