12/05/2004

Moros o cristianos en Liétor

Las crestas rocosas de Liétor y de los Infiernos tenían como vecinos a yemeniés y mudaríes, beréberes y magrebíes, asentados pro más de cinco siglos.

El establecimiento musulmán en la zona era estratégico, asentado sobre una fuente de agua que permitiría la distribución de la misma por todas las terrazas.
Nace la agricultura en Liétor. La adaptación al clima y al suelo, de cosechas esperadas y del saber botánico, potenció una de las civilizaciones más urbanizadas de la época.
Durante el periodo de dominación islámica más que las armas son los objetos de la vida cotidiana lo que en realidad nos ha culturizado, legones, balanzas, hoces, martillo,…e instrumentos de producción, (azuelas, accesorios de molino, hacha, punteros….).


Durante la conquista, ¡Revueltas, guerras, golpes de estado…! Una de las zonas de mayor resistencia fue la toma de Los Infiernos. Los musulmanes ocultaron los objetos valiosos en las cavernas para volver más tarde, aunque en ciertos casos no hubo retorno.
Después de la reconquista con la presencia de los cristianos parte de la población de la zona de Segura huyeron a Granada y otra se quedó. Los habitantes musulmanes de Liétor e Hijar, permanecieron en convivencia con los cristianos.

Lo cierto es que Liétor se convirtió en una pequeña aldea dependiente de Segura, quedando muy afectada por los acontecimientos militares ocurridos en la región desde la rebelión mudéjar hasta la guerra de Aragón a final del siglo XIII.
Liétor había sido arrasado y desterrado de todas sus riquezas culturales y sociales, dejando a sus habitantes asolados. Se estableció una política de presión sobre dicho colectivo, potenciado por el infante Alfonso X, que acentuó la debilidad de las estructuras de doblamiento islámicas, desencadenando la sublevación mudéjar (1264-1266).
La población musulmana desaparece de Liétor.

En 1335 cuando los principales caballeros de la Orden de Santiago se reúnen en un Capitulo general de Mérida y deciden repoblarla con familias cristianas. Y así, el 13 de noviembre de 1335 el maestre don Vasco Rodríguez ordenaba a Gonzalo Yáñez, comendador de Socovos, que repartiera las tierras del lugar a todos aquellos que las ocuparan, a cambio de pagar el correspondiente diezmo.