12/05/2004

Los abuelos de Liétor

Liétor es un pequeño municipio al sureste de la provincia de Albacete, en la sierra de Segura, asentado sobre la plataforma rocosa de la cuenca media del río Mundo, sobre un espectacular risco dolomítico.

Liétor fue conocido por los íberos (grupo de pueblos que habitaron el sur y el este de la península Ibérica entre los siglos VI a.C. y II a.C. y que, pese a su diversidad, manifestaron características comunes, probablemente como consecuencia de su prolongado contacto con los pueblos comerciantes del Mediterráneo (púnicos y griegos)) y romanos y más tarde se asentaron los árabes.

Los romanos buscaron la fertilidad de valles y llanuras. Se buscó la protección de los numerosos cerros que abundan en los alrededores de la zona. Edificaron en los lugares de amparo estratégico intentando repeler los ataques enemigos. ( Socovos, cuenta con hallazgos arqueológicos prerromanos y romanos)

Realmente el origen de Liétor está unido a una antiquísima población islámica, así se puede ver en los restos arqueológicos junto con el trazado urbano del pueblo.
Sobre los asentamientos que construyeron los romanos, los musulmanes levantaron castillos inexpugnables buscando los pasos estratégicos y las dominaciones de las inmediaciones de los ríos.

Después de los árabes, los cristianos.
Finalmente se produce la incorporación de Liétor a la corona de Castilla (1242-1335)
Liétor se encontraba ejerciendo como frontera entre el reino de Castilla y el reino musulmán de Murcia, siendo las fortalezas de Liétor y de Hijar las defensas que mantenían los islámicos por el cauce del río Mundo. Puntos de gran resistencia frente a las tropas cristianas de Alcaráz. Tan feroz fue la resistencia que los cristianos no pudieron entrar desde territorio alcazareño.
Al comenzar la década de 1240, la situación política musulmana del reino de Murcia estaba resquebrajándose, perdiendo autonomía y debilitándose. Así, por aquellos años Líetor estaba siendo rodeado junto con Hijar por los cristianos que ya habían llegado a Ayna y a Peñas de San Pedro aunque Yeste, Taibilla y Socovos se mantenían intactos frente al poderío de la resistencia musulmana.

La lucha por la entrada a Liétor continuó ferozmente durante el periodo de 1240- 1241. Al agotamiento de las tropas se les unió el mal estar de los nobles castellanos que estaban al frente de dichas avanzadas, abandonando durante unos meses por las disputas que mantuvieron con Fernando III (rey de Castilla).
Los nobles castellanos pedían refuerzos al Rey para que de una vez por todas Liétor fuera tomado, desterrando del poder a los musulmanes.

Finalmente se concentraron en Albacete tropas de caballeros de la orden militar religiosa de Santiago. Debido a la fuerte resistencia en los cerros de Hijar y Liétor, se pretendía efectuar un avance masivo desde la meseta hasta el corazón de la sierra de Segura.
El avance lo efectuó don Pelay Pérez Correa, entonces comendador mayor de Uclés y posteriormente maestre de la orden de Santiago, ayudado por don Gil Gómez Doviñal, noble portugués y sus sobrinos Gonzalo y Martin Yáñez Doviñal, junto con la ayuda de tropas aragonesas . Todo un ejército preparado para victoria final haciendo uso de una verdadera estrategia militar.


El avance comenzó tomando Chinchilla en 1242, dirigiéndose rápidamente sin pausa alguna hacia el sur en una exitosa conquista.
La estrategia estaba clara, tomaron Hellín para remontar el curso del río Mundo hacia Liétor e Hijar. El éxito fue tan ágil como rápido pese a las feroces batallas que se vivieron en la base del risco de Liétor con la muerte de musulmanes. No pudiendo parar en la conquista por el fuerte optimismo de las tropas cristianas se efectuaron nuevas y sangrientas batallas en las fortalezas de Vicorto, Villares y Abejuela. Avanzaron con éxito a las poblaciones de Férez, Socovos y Letur. La reconquista llegó a su fin en febrero de 1242.

De este modo, La Orden de Santiago, contribuía, decisivamente, a la conquista de las sierras de Segura. En agosto de 1242 la orden militar conseguía la donación de la villa de Segura de la Sierra, convirtiéndose Liétor en una aldea de Segura.
Así, el 5 de Julio de 1243, de manera oficial, el infante Alfonso, futuro Rey Alfonso X, el Sabio, confirma un privilegio del año anterior, dado por su padre el rey Fernando III, el Santo, donando Segura con todos sus términos a la Orden de Santiago.

Posteriormente, al amparo de estas fortificaciones se crearon núcleos de población que, tras la reconquista, buscaron la comodidad del llano. El asentamiento de los cristinos en la zona fue un gran apoyo para preservar la frontera con el reino de Granada y reconquistar nuevas tierras.