12/05/2004

La parroquia

La iglesia parroquial se convirtió, tras la desaparición de la fortaleza, en el símbolo más representativo del poder señorial. Dedicada al apóstol Santiago (En la visita de 1480 se le denomina Santa María y Santiago, aunque en adelante sólo se le llamaba de Santiago), desempeñó la doble tarea de instruir en el culto cristiano y en la ideología feudal a la población y de convertirse en un centro para obtener rentas para el clero santiaguista. Los nobles se sintieron poderosos en la parroquia frente a los vasallos. Los habitantes de Liétor sintieron durante siglos la inferioridad de su rango.

El párroco procedía del convento de Uclés. Era el destinatario de un grupo de rentas conocido como beneficio parroquial que mantenía una total autonomía respecto a la parroquia como lugar de culto. Este beneficiado debía de ser clérigo santiaguista y residir en la villa para desarrollar el servicio a que era obligado; era presentado por el maestre de Santiago y recibía la colación del obispo de Cartagena. No obstante, en las últimas décadas del siglo XV fue normal que el párroco retribuyera con salario a un sustituto mientras que él residía fuera y percibía las rentas del beneficio. Esto ocurría en 1480, cuando los visitadores encontraron en la villa a un capellán puesto por el canónigo Santoyo, que estaba ausente; catorce años después, el párroco Alvar López mantenía a Andrés Hernández como su lugarteniente, hasta que éste consiguió su nombramiento como párroco por el Rey Fernando el Católico, acabando con estas interinidades.