12/05/2004

La encomienda de Socovos: propiedades y rentas (parte III)

Finalmente, se documentan unas salinas denominas “de Liétor”, que aparecen en los textos documentales de manera muy irregular y que, por la cuantía de su arrendamiento y por su evolución posterior parecen ser las salinas de Socovos, situadas a cinco leguas de Liétor, en término de Socovos y enajenadas por Felipe II.

El control del territorio se extendía, también, a la entrada de productos foráneos para su venta en la villa, sometidos al pago del portazgo a la entrada de la encomienda y de la veintena del valor de compra, que representaba un maravedí por cada veinte del precio total de la venta.
Además de controlar la producción agraria y el control del territorio, la encomienda mantenía la propiedad de los principales medios de transformación de la producción. Así, los hornos, molinos y batanes de Liétor fueron monopolizados por la Orden obligando a los vecinos a pagar un canon por su uso.
Frente a este aspecto monopolizador, la encomienda aseguraba la permanencia de estos medios y su mantenimiento, cuyo alto coste inversor los hacía prohibitivos para cualquier vecino e, incluso, para el concejo de la villa